En
mi experiencia como consultor, ha sido común tener que afrontar situaciones en
las que altos ejecutivos de empresas toman decisiones en función a una lógica
sesgada y parcializada: enfocados exclusivamente en la liquidez de la empresa,
influenciados en el paradigma de “si antes funcionó de tal manera, por qué
ahora no podría hacerlo” o por el solo hecho de “me da la impresión que tal
decisión u opción representa un costo alto para la compañía”.
Para
muestra un botón. Muchas veces las empresas deciden no realizar un estudio de
mercado antes de llevar a cabo un negocio, sin tener en cuenta el costo
marginal que este representa sobre su estructura, pero además, sin considerar
el alto impacto que podría tener la información que genere este estudio en la
toma de decisiones. En otras ocasiones, las empresas deciden no tocar las
puertas del sistema financiero porque “los intereses son muy altos” o por el “temor de no poder pagar las cuotas a
tiempo”. Hay algunas otras, que deciden no contratar a un nuevo colaborador,
por temor a no poder cumplir con el pago mensual (falta de liquidez), sin caer
en cuenta de que esta nueva persona podría representar, por ejemplo, mayores
ventas, mejor orden contable, eficiencia operativa, u otro, dependiendo del
puesto en que se desempeñe.
Todos
estos son ejemplos de decisiones basadas en una lógica de corto plazo, en el
que a veces se generan conflictos del ¿qué es primero?, el huevo o la gallina
(tener el dinero o arriesgar para tenerlo). Si bien es cierto el equilibro
entre el corto plazo (liquidez) y el largo plazo (rentabilidad) es importante, no
podemos perder el foco en lo que realmente importa en un negocio, porque cuando
eso sucede, desviamos nuestra atención de los objetivos reales del negocio, y
podríamos estar poniendo en riesgo la sostenibilidad del mismo.
¿Qué
deberíamos hacer entonces? Dos preguntas clave que es necesario plantearnos antes
de tomar este tipo de decisiones: ¿Cuánto representa el costo asociado a la
decisión por la que estoy optando, respecto a la estructura de costos de mi negocio?
¿En cuánto podría impactar esta decisión en el futuro del negocio?
Los
costos relevantes (o importantes) para una empresa o proyecto, son aquellos que
generan un beneficio diferencial y que tienen gran impacto a futuro. Tomando en
consideración los ejemplos anteriores, si por ejemplo, el contratar un estudio
de mercado representa el 0.5% de mi estructura de costos, pero soy consciente
de que la información que este genere me va a permitir tomar decisiones
adecuadas y por tanto incrementar las posibilidades de éxito de mi negocio,
entonces la decisión final no debería ser muy complicada. Si necesito duplicar
mis ventas, pero no contrato a un vendedor porque no tengo dinero para pagarle
el sueldo, debería ponerme a pensar que probablemente ese vendedor, podría
solucionar el tema de liquidez más rápido que uno mismo.
Cuando
nuestros flujos de caja no son necesariamente los esperados, la tentación de ajustar
al máximo todo aquel egreso que sea posible, es alta. A pesar de ello, siempre
es saludable mantener el equilibro, y no posponer esfuerzos en aquello que
realmente vale la pena para mantener a buen ritmo los latidos del corazón de nuestro
negocio.
Hugo Paz Pastor
Stratega
Consultoría
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