martes, 12 de agosto de 2014

Coyuntura económica actual: ¿Riesgo u Oportunidad?


Por mi trabajo como consultor, en las últimas semanas he tenido la oportunidad de conversar con empresarios de diversos sectores, ejecutivos de empresas, funcionarios de bancos, emprendedores, entre otros, que coinciden en una evidente y desalentadora realidad: la economía peruana se desacelera y los niveles de confianza de la población en general son preocupantes.
¿Esto es una realidad o una percepción? A decir verdad, es una realidad a la que tenemos que hacer frente, en lugar de andar asustados. Las proyecciones de crecimiento del PBI para el 2014 se han reducido a niveles de 4% o 4.5%, los créditos hipotecarios han caído en 6.5%, el sector inmobiliario se ha contraído en alrededor de 15%, se han reducido las exportaciones mineras, pesqueras, agroindustriales y la inversión privada parece haber sufrido un estancamiento en los últimos 6 meses. A esto se suma el discurso contradictorio de nuestro presidente y la, por lo menos hasta ahora, infructuosa reforma del estado [O en todo caso, con pocos resultados visibles y deficiencias estructurales hasta la fecha].
No creemos en nosotros mismos, pero fuera de nuestras fronteras pareciera que si creen en nosotros. A inicios del mes de Julio, Moody’s, una de las principales calificadoras de riesgo a nivel mundial,  elevó nuestra calificación de bonos soberanos, pasando de Baa2 a A3. Aunque para muchos –incluyendo otras calificadoras de riesgo- es poco entendible, este upgrade se basa en tres factores: (1) Mayor fortaleza fiscal, (2) Expectativas sobre un mayor impulso de las reformas estructurales, y (3) Expectativas de revertir la desaceleración económica en el 2016, impulsadas principalmente por el inicio de operaciones de proyectos mineros. Pero ¿qué debemos hacer frente a esta coyuntura? Hay muchas posibles respuestas a esta pregunta, pero solo una que nunca debería pasar por nuestra mente: esperar que otros hagan algo por nosotros, o para decirlo más claro, que el gobierno de turno solucione esta situación.
Yo no diría que estamos en crisis ni en época de vacas flacas, pero si en una situación en la que tenemos que ajustarnos los cinturones. Las épocas en las que se “cosechaban” márgenes de rentabilidad interesantes –por encima de 20 o 25%- en cualquier negocio o sector, a pesar de la poca competitividad de la oferta, quedaron atrás. Este es sin duda es el momento de virar el timón, buscando nuevos caminos a través de la innovación.
¿Qué debemos hacer entonces? Sin lugar a dudas, este es un momento que las empresas realmente competitivas –o qué, por lo menos están en busca de serlo- tienen que aprovechar. Es imperante replantear la estrategia general de la empresa, buscar nuevos mercados, nuevos productos, nuevos modelos de negocio, nuzevas formas de hacer las cosas: “No podemos pretender tener buenos resultados, haciendo lo mismo, en contextos distintos”.
En un mercado cada vez más competitivo, pensar “out of the box” se hace cada vez más necesario. Romper los paradigmas y dejar de pensar de la manera tradicional, podría ser la clave para encontrar nuevos elementos de generación de valor para nuestros clientes. Algunas preguntas que podríamos hacernos son [si ya se las hicieron antes, háganselas nuevamente]: ¿Tengo claro cuál es mi público objetivo y como ha cambiado éste en el tiempo? ¿Mi producto/servicio está acorde a las necesidades de mi público objetivo? ¿Realmente conozco el mercado en el que estoy compitiendo? ¿Cómo puedo aplicar la tecnología en mi empresa para generar valor? ¿El valor que busco brindar es percibido por mi cliente? ¿Cuál es mi ventaja competitiva respecto al resto de la oferta? ¿Podría reestructurar mi cadena de valor? Éstas y otras preguntas, debidamente estructuradas, servirán para replantear nuestra estrategia y asegurar la sostenibilidad de la empresa.
Encontrar el equilibrio, asegurando las operaciones de la empresa en el corto plazo, pero pensando en la estrategia competitiva de largo plazo, es una tarea pendiente para todos. En el nuevo contexto sobrevivirá aquel que se puso creativo, que dejó atrás modelos de negocio obsoletos y que ya no funcionan más –o qué en todo caso, no brindan los resultados esperados-, el que en lugar de reducir costos invirtió en investigación y desarrollo, el que innovó para generar valor. El contexto actual nos presenta una gran oportunidad. Es momento de asegurar el presente y construir el futuro. Asumamos la responsabilidad que nos toca para ser agentes de cambio. Seamos conscientes que tenemos que “innovar para seguir viviendo”.
Hugo Paz Pastor          Stratega Consultoría

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